Cócteles Valladolid Valladolid

«El público vallisoletano cada vez pide más cócteles. Los fines de semana tira mucho de copas, cafés, pero los domingos, es el día del cóctel. Cuando alguien de pide uno, y la gente de al lado ve lo original de la presentación, enseguida todo el mundo se anima a probar», dice Pérez. «Muchos vienen pidiendo cócteles clásicos, como pueden ser los daikiris, pero cada vez más, optan por la originalidad y por probar nuevos sabores. Por eso, siempre nos preocupamos por averiguar sus gustos y preferencias antes.

Catering Y Restauración El Buen Sabor

Dani Pérez es el gerente de esta coctelería inaugurada hace unos meses, cuya decoración ya es un punto a favor. Las luces y los espejos están situados de forma estratégica para aportar calidez y un aire distinguido a la vez que acogedor. Pérez es todo un artista a la hora de combinar sabores. No tiene miedo de asumir riesgos y sus cócteles de autor son lo más. Es fresca y veraniega y en ella que predomina el sabor de la cereza.

Carta del restaurante

El resultado siempre es muy vistoso y con sabores espectaculares», anticipa este experimentado barman. Su propuesta se llama ‘Old Sherry’, con una base de whisky escocés de 12 años. «El whisky no es uno de los sabores favoritos de la gente, sin embargo, con esta receta hemos logrado que guste muchísimo. En nuestro caso, todos los ingredientes, excepto la base alcohólica, los preparamos nosotros mismos y son totalmente naturales. Hacemos todos los siropes, cordiales, mieles y líquidos para infusionar en nuestra cocina. Nos gusta que la gente valore todo el trabajo que hay detrás del coctel y que no se ve», dice Jose mientras coge el vaso mezclador.

Es consciente de que preparar un coctel es todo un ritual que se convierte en una experiencia para el cliente. «Todos los ingredientes que utilizamos son caseros. El licor de pino es totalmente natural y lo hemos elaborado nosotros.

Restaurante Don Bacalao

Es un espacio escondido en una pequeña calle sin salida. Un auténtico refugio para los que quieren pasar un buen rato tranquilos y en buena compañía. Su atmósfera nos lleva al cine de los años 50 con una decoración en colores oscuros y luces indirectas.

  • Es un espacio escondido en una pequeña calle sin salida.
  • Sorprender al cliente y convertir cada cóctel en una experiencia única e inolvidable es su filosofía de trabajo.
  • «Lo primero es enfriar el vaso mezclador, retirando el agua sobrante.
  • Lo coronamos todo con una sutil pompa de glicerina vegetal ahumada», explica mientras lo prepara.

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Su propuesta para esta ruta es ‘Mexican gimlet de tequila’, una versión del tradicional gimlet en el que ha sustituido la ginebra por el tequila, para darle un toque mexicano. «Lo primero es enfriar el vaso mezclador, retirando el agua sobrante. Como base utilizo dos partes de tequila tradicional 100% agave. Terminamos sirviéndolo en vaso y lo decoramos con una hoja de albahaca. Lo coronamos todo con una sutil pompa o’donnell valladolid reseñas de glicerina vegetal ahumada», explica mientras lo prepara.

Restaurante Patio

Así siempre acertamos con el sabor que les vamos a poner», añade este barman al que le gusta cuidar los detalles. «Lavamos la cristalería con ósmosis inversa para evitar manchas de cal y utilizamos cubitos de hielo japonés que elaboramos nosotros mismos. Se trata de un hielo más compacto, que dura más, que no tiene olores ni sabores y que visualmente resulta muy atractivo», informa. Su propuesta para esta ruta es ‘Ruso blanco’ y la elabora Nacho Nogales, empleado de este mítico establecimiento. Cada uno tiene su propio estilo», aclara al tiempo que sacude en seco el instrumental. Sirve la mezcla y encima echa una capa de nata montada.

«Primero echamos lima, después el aperitivo de cereza y la ginebra. Lo coronamos con ralladura de frambuesa deshidratada», dice mientras hace las mezclas. Lo hace con cuidado, elegancia y mucho respeto por el producto. De esta manera, el resultado final es un cóctel precioso de apariencia, y dulce y con un toque ácido muy agradable y refrescante, que permanece en boca.

El concepto que Izquierdo y Morillas tienen de la coctelería es similar al de la alta cocina, en la que se preparan las elaboraciones con antelación. Su proceso va mucho más allá de la mera mezcla de licores, ya que incorpora complicadas técnicas, que luego se notan en el resultado final. «Lo primero es enfriar el vaso mezclador y eliminar el agua sobrante. Echamos 5 centilitros de ginebra», dice mientras vuelca el jigger con unos movimientos muy estéticos.

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